Colossal, by Nacho Vigalondo

CineLunes Agosto 14
1-colossal-anne-hathaway-jason-sudekis-53.20-PM


Donde
Artistic Metropol
c/ Cigarreras, 6
Ver Mapa
Cuándo

A las 22h

Cuánto

6,5€



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Artistic Metropol
c/ Cigarreras, 6
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A las 22h

Cuánto

6,5€

Jugar a ser Dios ha sido una de las grandes metas del insensato. Ya sea mediante la ciencia, la política o la filosofía, es un delirio que ha poblado de entretenidas catástrofes la historia de nuestra paz.

Nacho Vigalondo, asiduo de la ciencia ficción, nos plantea en Colossal qué pasaría si, por casualidades del espacio tiempo, tuviésemos la capacidad de convertirnos en un ser poderoso. En concreto, en un monstruo de altura kilométrica capaz de destruir a su antojo la ciudad de Seúl.

El segundo ingrediente que añadir a esta coctelera es Gloria, una desprotegida Anne Hathaway que acaba de quedarse sin novio por culpa de sus excesos con el alcohol. Con una resaca emocional que arrastra hace ya varios episodios y unas exiguas maletas, Anne pone rumbo hacia su pueblo natal. Allí planea convertirse en una mujer de provecho para volver triunfante y recuperar a Tim (Dan Stevens), su snob novio neoyorquino. Pero Gloria no piensa que la vida se cuela por todas partes, ni que un bellezón tan simpático y solitario como ella despierta mucha testosterona. Jason Sudeikis interpreta a un multifaceteado Oscar, su viejo amigo del colegio, que la acoge al llegar y le ofrece trabajo en su bar. Anne comienza a encauzar su vida y todo iría sobre ruedas si no fuese porque en el parque existe un parterre conectado dimensionalmente con Seúl. Un tablero de juego peligrosísimo que transforma a Gloria en un ser devastador, sin darle coordenadas ciertas de sus movimientos ni advertirle de sus consecuencias.

Hasta aquí Colossal puede verse como una apuesta indie, con personajes de corte intimista que buscan su identidad y celebran la amistad alrededor de la mesa de un bar. Incluso nos brinda una metáfora filosófica: el caos asociado a una época de cambio personal, que parece no tener trascendencia para otros, está en realidad asociado a un “efecto mariposa Godzilla”. No nos destruimos solos.

Pero esta cinta de relojería inversa depara otras sorpresas. Cuando parece que las cartas están sobre la mesa, los fantasmas del pasado despiertan para romper las reglas. La filiación de Vigalondo por los puzzles, los personajes de doble cara y el thriller dan la vuelta a este ejercicio multigénero, que en un momento te hará sonreir y en el siguiente te retorcerá la mueca.

Sin duda, él es el Dios de Colossal. Vigalondo arranca con un travelling aéreo que homenajea a Psicosis de Alfred Hitchcock, lanza rayos a sus personajes cual Zeus, mueve las marionetas de su gran guiñol; y tras otras piruetas que no viene a bien explicar aquí, cierra las cortinas de su épica sobre una mujer que ha tenido que reestructurar su vida por el bien de la humanidad.

By JD Alcázar

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