El coleccionista de secretos, by Javier Chozas

ExposiciónMiércoles Abril 12
Chozas-Twin-Gallery-01


Donde
Twin Studio & Gallery
c/ San Hermenegildo, 28
Ver Mapa
Cuándo

De mie. a vie. de 18h a 21h, y sáb. de 11:30h a 14h, y hasta el 22 de abril

Cuánto

Gratis



Por ruth


Donde
Twin Studio & Gallery
c/ San Hermenegildo, 28
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Cuándo

De mie. a vie. de 18h a 21h, y sáb. de 11:30h a 14h, y hasta el 22 de abril

Cuánto

Gratis

Hace falta reposar un momento la obra de Javier Chozas para darse cuenta de que ha llegado a una reflexión bastante precisa sobre el grado de dependencia de las redes sociales a la hora de construir lo que nos define. Como cyborgs que necesitan una parte tecnológica para completar la orgánica, sus esculturas de malla de acero se encuentran vacías y desprovistas de color sin el escaparate virtual.  Sus estructuras son monstruos con dos cabezas. Una pública, sobreproducida, exhibicionista. Otra íntima y privada, que, a veces, también bucea en las redes de forma anónima o amparada en las corrientes de la deep web. Doppelgänger es un ejemplo de ello, dentro de su espacio corpóreo vacío, formado solo por una red de acero que recuerda a todas las conexiones en el ciberespacio, brota una espuma en construcción, una que tarda en secarse unos cinco años y que apunta a todo lo que está por llegar en ese otro yo incorpóreo. También hay descartes dentro de los cuerpos a medio formar, una bola del mundo, textos rotos, botones sin poner. Porque, como decía Bauman, la vida real requiere constancia, el lado del monstruo no virtual necesita más dedicación y esfuerzo que ese limbo en el que un filtro idealiza no vivencias. Es inevitable recordar a Theodore, de Her, prefiriendo encerrarse en la voz de Samantha al ver otro de los trabajos de Chozas, en el que incorpora un croma verde para que puedas incrustar tu mismo el fondo de tu vida de mentira. Hay un espacio también para el Troll, ese ser oscuro y amorfo que vive de esparcir bilis, en el que el artista humaniza el absurdo y vacío intento de ser atractivo, de hacerse visible, añadiendo purpurina brillante a su aleación. No podía faltar en esta colección de anomalías un monstruo sexualizado como solo quien no recuerda el tacto real puede interpretar el sexo: unas orejas de conejita playboy y un miembro extradimensionado.

La exposición de Javier Chozas funciona al modo de Los gabinetes de curiosidades, auténticas colecciones de rarezas, nacieron en el S.XVI como respuesta al afán por conocer de primera mano el mundo remoto. Parte de esta curiosidad se dirigía a especímenes extraños que se coleccionaban como trofeos del mundo lejano y salvaje. Este impulso dio lugar al nacimiento de habitaciones fascinantes repletas de especies animales y vegetales, minerales y objetos peculiares cuyo único punto en común era la fascinación del que las había elegido. En las elecciones de Chozas para su propio gabinete y en sus descartes se refleja una visión de la sociedad actual de la que se sale queriendo tocar un poco de piel, pisar algo de asfalto y tener una conversación cara a cara aunque solo sea para constatar cada una de nuestras contradicciones.

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