Del 5 al 11 de Septiembre

Voy a permitirme una licencia. Normalmente, nunca hacemos de esta editorial algo personal, procuramos no escribir en primera persona porque este trocito de Le cool os pertenece, en realidad, a todos vosotros. Es una forma de deciros hola, un espacio en el que compartir cosas que se nos pasan por la cabeza y que queremos transmitir a los que nos leéis. También es una forma de mirar Madrid desde un punto de vista subjetivo, de elegir una de las mil caras del poliedro y sacarle brillo hasta que nos devuelva algo parecido a un reflejo. Pues bien, esta semana quiero compartir aquí algo más personal, como María, como editora de esta newsletter, y como madrileña que se ha pasado los últimos cinco años viviendo fuera y que ahora está redescubriendo una ciudad que no se esperaba. Es cierto que siempre le cogemos cariño a las cosas cuando las tenemos lejos, las idealizamos y luego, a la hora de la verdad, con frecuencia nos acaban decepcionando. Pero eso no pasa con Madrid. Esta ciudad no decepciona. A veces te pone de los nervios, te llena los pulmones de humo, te hace sentir insignificante, te estresa, te da rabia, te entristece… Pero ¿decepcionar? No, Madrid nunca te decepciona. Porque tiene ese no-sé-qué que no te puedes sacar de encima por muchos años que pases fuera, porque sigue siendo mi casa, porque todo ha cambiado pero no lo suficiente como para volverse irreconocible, sino lo justo como para hacerte caer en la cuenta de que ya era hora de volver. A casa.

Así que sólo era eso, como esa turista-autóctona que soy ahora mismo, sólo os quería decir que tenéis una ciudad ALUCINANTE. ¿Vamos a explorarla juntos?, dicen María y todo el equipo de Le cool Madrid.

Por cierto, ¿ya nos sigues en Facebook? ¿Y en Twitter? Es la mejor forma de estar al día de todo lo que se cuece en Madrid.

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Miércoles

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