Sueños y secretos de… Serge González (El Piso)

El nuevo curso arrancó en septiembre y, como es habitual, con él volvieron los coleccionables por fascículos, el apuntarse al gimnasio, forrar los libros del cole y el estreno de las series que temporada tras temporada aguantan en nuestras pantallas. En el caso de “El Piso”, hablamos de la segunda temporada, que se presentó por esas fechas con enorme éxito en los Teatros Luchana. Dos meses después ya hemos visto algunos capítulos del nuevo piso, en una nueva ciudad pero con los mismos protagonistas: Llanetes, Coco, Laura y Javi. En Madrid se enfrentan a nuevos retos: intentar cualquier cosa para no volver al pueblo al acabar la carrera, salarios precarios por jornadas completas, visitas de familiares en el peor momento… Hoy hablamos con Serge González, responsable de este hito de la modernidad nacional que sin duda alguna dejará huella.

¿Cómo y por qué se te ocurrió la idea de El Piso?
Los personajes andaban sueltos por distintas ideas que iba escribiendo en una libreta sin querer llegar a ninguna parte. No sé cómo, junte a estos 4 personajes y los puse a vivir bajo el mismo techo, y tampoco sé cómo llegué a la conclusión de que el mejor formato para enseñar su vida sería una serie.

¿Por qué la juventud española necesita esta serie?
En un principio, la idea de la serie era ofrecer una visión esperanzadora de la juventud, ya que los medios convencionales nos presentaban como una generación perdida cuya única afición es el botellón. Quería mostrar a gente joven que además de salir de fiesta tiene inquietudes vitales. Aunque ahora ya no pretendemos demostrar nada, seguimos haciendo la serie simplemente porque nos lo pasamos muy bien y nos permite hacer experimentos.

¿Qué dirías a los que no conocen la serie para que se engancharan a ella y vieran la primera temporada de una sentada?
Les diría que si ven la primera temporada del tirón, verían unos desastrosos primeros capítulos para luego ir pasando a una evolución que hace que en el final de temporada hayamos conseguido un producto digerible. Aunque bueno, las primeras pelis de Almodóvar o John Waters tienen también ese aire de amateurismo y a mucha gente le gustan.

En los capítulos vemos escenas de jóvenes en situaciones cotidianas: fiestas a altas horas de la noche o primeras de la mañana, becarios, sonrisas ante la precariedad de la vida contemporánea… ¿Qué personajes de la serie están basados en personas reales? ¿Hay algún episodio basado en tu vida personal?
Todos tienen una mezcla de realidad y ficción. Muchos tienen partes de mí, de mis amigos o de historias que me han contado. Por ejemplo, el personaje de Javi es becario en una agencia de publicidad, cosa que yo era hace no muchos años. O también está Llanetes, que es de Albacete como yo y representa mis raíces, aunque ella también está inspirada en una amiga.

¿Saben tus compañeros de curro que haces esta serie?
Trabajo en una agencia de publicidad, así que están acostumbrados a que sus empleados tengan proyectos personales; ya sea un grupo de música, un Tumblr muy bizarro o, en mi caso, una serie.

¿Qué tal el rodaje de la segunda temporada? Cuéntanos cómo fue.
Fue como un campamento de verano, una experiencia muy divertida pero muy muy cansada. Alquilamos un piso en Lavapiés durante el mes de julio y allí lo pasamos encerrados bajo la gran ola de calor que hubo en Madrid ese mes. Rodábamos de 8 de la mañana a 2 de la madrugada y por ese piso pasó muchísima gente, sobre todo en la fiesta de fin de rodaje.

Se puede decir que la serie es un objeto mutante: hay muchas diferencias entre los primeros episodios y los últimos, que cuentan con el apoyo de El País de las Tentaciones, o patrocinadores como Heineken. A pesar de todo no se ha perdido el hilo narrativo, ni la constancia en el desarrollo del proyecto: ¿Cómo ha sido esta evolución? ¿Acabaremos viendo el final en el cine como ocurrió con Compañeros?
La primera temporada es muy irregular porque no la rodamos de una, como ha de hacerse. No estábamos organizados como una productora, hacíamos un episodio y lo estrenábamos, luego podían pasar meses hasta que nos pusiéramos a hacer el siguiente. Al empezar a organizar la segunda, tuvimos claro que había que rodarla de una para poder dar coherencia a toda la temporada.

¿Qué otras series o webseries te sirven de inspiración y referencia?
No soy nada de ver series, la verdad. Además, yo creo que si haces una serie, debes inspirarte en cualquier cosa menos en otra serie. Yo siempre digo que es una serie muy “Tumblr”, porque es una mezcla de memes, tonterías, música, fotos y otras muchas cosas más.

La eterna juventud ha sido retratada en mogollón de soportes: literatura, cine, música o tele. ¿Cómo es la visión que se da de esa juventud en El Piso y cómo ves el futuro?
Cada generación sufre algunos temas concretos, por ejemplo, a nosotros no nos tocó vivir el boom de la heroína o del SIDA, pero nos ha tocado el de la precariedad laboral. Nuestros padres nos enseñaron que estudiando llegaríamos muy lejos, y nos hemos dado cuenta que eso no es verdad. Pero por suerte mi mejor virtud es el optimismo, y eso es lo que intento darle a la serie y sus personajes.

¿Qué diferencias encuentras entre Barcelona y Madrid, ciudades en las que viven los protas de El Piso en la primera y la segunda temporada, respectivamente?
Al final todas las ciudades se acaban pareciendo gracias a la globalización y la gentrificación. Pero, por poner algunos ejemplos, el agua del grifo de Madrid está mucho más buena, en Barcelona el metro funciona muchísimo mejor, en Madrid hay muchos heavys y en Barcelona muchos hippies. Son pequeños detalles que me gusta recopilar.

¿Qué lugares de Madrid te fascinan y cuáles te horripilan?
No sé por qué, pero el sitio que más me fascina de Madrid es el Palacio de Oriente, me encantaría poder rodar algo allí dentro. Y el resto de cosas que me fascinan de Madrid son intangibles, como lo maja que es aquí la gente. Lo que más me horripila es la arquitectura franquista que domina la ciudad, que suele ser bastante gris.

Cuéntanos uno de tus sueños…
Si algún día consigo que un excéntrico millonario me financie, mi sueño es producir un programa de debate político llamado “Yolas o Malenas”, para hacer una analogía del maniqueísmo del pensamiento político actual.

¿Y un secreto?
Me aterran los caracoles. Mucho.

//Entrevista de Javier Muñoz
Fotografía de Mauro A. Fuentes

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