Sueños y secretos de… Coco Dávez

Esta joven madrileña, de tan solo 26 años, es artista, ilustradora, fotógrafa, creativa… y lo que le echen. Coco tiene talento y estrella y no se pone límites a la hora de llevar a cabo sus sueños. ¿Su fórmula? Ser obstinada, perseverante, creer en sí misma y no tener miedo. Algunos de vosotros la conoceréis por las portadas que realiza para El Mundo, por sus coloristas y expresionistas retratos, por sus miniaturas de animales, por su reciente colaboración con Ron Barceló con motivo de su campaña “Vive Ahora” -en la que también ha participado Bakea, Aitor Saraiba, Amaia Arrazola o Boa Mistura- o quizás también por su serie de “idols” que está causando furor. Sea como sea, lo que está claro es que Valeria, aka Coco Dávez, no para quieta y que este 2016 seguirá dando mucho que hablar. Pasen y lean:

Autodefinición:
Autodidacta.

¿Cuál es el origen de tu nombre artístico?
Mi nombre real es Valeria, lo que pasa es que cuando yo tenía 15 años me entró la neura de ser diseñadora de moda y pensaba que mi nombre no iba a vender nada. El tema es que ahora lo veo y pienso que soy idiota, porque me nombre me encanta (risas). Y bueno, como de pequeña muchos amigos míos y familiares me llamaban Coco, por el personaje de Barrio Sésamo, pues me decanté por este nombre. Además, me gustaba por la idea de jugar con la ambiguedad. Al no llevar acento puede ser un nombre de hombre o mujer, y como en este mundillo sigue habiendo mucho machismo pues fue un motivo más para decidirme por él. En cuanto a Dávez, es gracioso, porque todo sucedió un día mientras estaba con un gran amigo portugués hablando sobre por qué los apellidos españoles, al menos muchos de ellos acaban en “ez”. Yo le comenté que eso sucedía porque antiguamente significaba “hijo de”. Es decir: “Martínez: Hijo de Martín”. Entonces me comentó que no sabía como podría quedar un nombre tan común como el suyo, David, siguiendo esa tradición. Yo le dije que sería algo como “Dávez” y al decirlo ¡me encantó! (risas). Así que me dije: ¿y si junto esto con Coco? Y así fue. Empecé a hacer bocetos de moda, me abrí todas las redes sociales firmando de esta manera y hasta hoy. Todo el mundo me conoce como Coco.

¿Qué querías ser de pequeña?
Yo de pequeña he estado siempre pegada a los lápices y siempre me decían que tenía que estudiar Bellas Artes. Pero yo no sabía lo que quería ser. Sabía que iba a estar relacionado con la pintura, pero no sabía si con el diseño… Con 15 años me atraía todo el tema del patronaje, moda. Pero con 17 empezó a interesarme el diseño gráfico, el mundo digital, pero no me veía con ganas de ir a la Universiad, porque no había ninguna carrera que abarcase la idea que yo tenía. Entonces con 18 años y con toda la presión por ir a la Universidad, yo decidí que no iba a ir. Y como rebeldía dejé de pintar. A partir de ahí fue como descubrí la fotografía y me di cuenta que quería dedicarme a la foto. Y en ese mismo momento en el que seguía sin tener muy claro que hacer con mi vida, decidí irme a Londres a aprender inglés. Curiosamente, justo a la primera persona que conocí fue un fotógrafo y empecé a trabajar para él como asistente. Recuerdo que un día me dijo: ¿tú quieres estudiar fotografía? Y en ese preciso momento volví a caer en la cuenta de que lo que me gustaba realmente era dibujar. Es decir, que me gustaba y me gusta la foto, pero no para dedicarme de lleno a ello. Entonces me dijo: pues retoma la pintura. Y eso hice. El primer dibujo que hice después de ese tiempo de sequía, fue un retrato de él y que a pesar de que me daba terror compartir mis dibujos… lo colgué en Facebook. A partir de ese dibujo, este chico me comentó que tenía una amiga de Estocolmo que tenía una web y que le había encantado lo que había hecho y que quería entrevistarme. Yo no daba crédito porque no había hecho nada. La entrevista se publicó en la revista “Zona de obras” y funcionó muy bien. Un día recibí un mail de un conocido en el que me decía que estaba estudiando moda y que le habían pedido un proyecto de ilustración, en el que quería que colaborase. Le dije que sí y aprovechó para comentarme que al padre de una amiga suya le encantaba la ilustración y que se los iba a enseñar. Total que esa misma tarde me escribió el responsable de la revista Metrópoli ¡¡y no me lo podía creer!!! Me dijo que me faltaba técnica, pero que tenía frescura y talento y que me querían dar la oportunidad de trabajar para ellos, en el periódico, en El Mundo. Así que fue increíble. A partir de ahí no he dejado de colaborar con ellos. De hecho, mi segundo encargo fue una portada para la peli Cisne Negro. Así que estoy feliz y muy agradecida.

¿Cómo definirías tu estilo?
Empecé haciendo diseño digital, pero la verdad es que he tocado estilos muy diferentes. Sí que es verdad que de alguna manera se exige que tengas un estilo reconocible. Yo tengo una línea de retratos a lápiz muy reconocible, lo que pasa es que como me aburro de todo… Una vez al año hago una serie diferente, que está incluida en mi carpeta de “proyectos románticos”, como yo los llamo. Los hago porque me divierten y curiosamente son los que mejor funcionan. Y gracias a ellos me han salido expos y proyectos muy interesantes. Son detonadores.

¿Con qué técnica te gusta más trabajar?
Depende de la época. Lo que me gusta sobre todo es utilizar técnicas nuevas. Yo empecé con lo digital pero cuando me lancé al papel hacía collage, pero no collage al uso como conocemos, sino que eran ilustraciones con materiales pegados, pero que a la vista eran ilustraciones y no se percibían que fuesen collage. Los hacía con papel seda. Ahora, por ejemplo, estoy loca con el gouache (acuarela en tubo), que me obliga a trabajar con pincel y que, de alguna manera, me ha provocado interés por el mundo del acrílico. No me limito, me gusta explorar. Voy probando todo el rato.

¿Cuánto tiempo llevas siendo ilustradora y de qué trabajo te sientes más orgullosa?
Llevo ya 6 años. Un proyecto que me gusta muchísimo son las portadas que hago para el periódico El Mundo. Trabajo muy a gusto con Rodrigo. La portada de Amy Winehouse es un buen ejemplo. La verdad es que le guardo mucho cariño.

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¿Todo lo que has aprendido ha sido por tu cuenta?
Sí, no he tenido los medios para hacer un curso u otro, pero sí las ganas. Además, hoy en día hay miles de tutoriales y se puede aprender cualquier cosa. Lo que me gusta lo aprendo. Soy curiosa.

Si te dijese “piensa a lo grande”: ¿dónde te gustaría trabajar?
Mi objetivo en la vida es ser portada del New Yorker. Me encantaría (risas). También hay una cosa que me encantaría pero no creo que suceda: sería trabajar haciendo dibujos para Disney. Al menos de pequeña era algo que me entusiasmaba muchísimo, pero ahora que conozco el proceso no me veo con fuerza. Es todo muy mecánico y, bueno, el número de fotogramas por segundo es 24, no estoy muy segura, pero es una barbaridad. ¡Imagínate! En cualquier caso, algo que me gustaría hacer es trabajar con 3D, quizás porque para mí Pixar es lo más y a su creador lo tengo en un pedestal. ¡Ah! Y también poder llevar mis dibujos hacia algo relacionado con la moda.

¿A la hora de trabajar utilizas algún tipo de disciplina?
Yo soy una maniática del orden. Necesito tener mi escritorio aboslutamente limpio y ordenado y no tengo ninguna disciplina. Pero lo que sí necesito es música.

Proyectos de futuro:
Voy a sacar un calendario con la serie de retratos de mis ídolos y también una colección de cuadernos personalizados con papeles muy especiales. Todo lo relacionado con hacer cosas con las manos y con la encuadernación me encanta. En enero saldrá un proyecto de vídeo, que he hecho con mi amiga Natalia, en el que los protagonistas son 8 personas que, a pesar de la crisis, han luchado por lo que les gusta y creen y que lo va a presentar la revista Vein. Y para 2017… ¡sacaré un libro! Es una autobiografía ilustrada a través de todo lo que me ha inspirado en la vida. Estoy muy contenta.

Una peli, una canción y un libro:
Una peli: El hijo de la novia, una canción “Lucha de gigantes” de Antonio Vega y un libro, Demian, de Herman Hesse. Fue un libro que me regaló mi padre con 20 años, antes de irme a Londres, y que me marcó.

Lugar favorito en el que perderte:
Cualquier pueblo de Portugal. Es el país que me salva del mal de España.

¿Qué es lo que te hace feliz?
Estar cerca de la gente a la que quiero.

¿Un sueño?
Vivir en algún momento en Nueva York y Buenos Aires.

¿Y un secreto?
Me guío mucho por las cosas amarillas (risas). A pesar de que para muchas personas puede ser el color de la mala suerte, a mí siempre me ha traído buena suerte.

//Entrevista de Cecilia Camacho
//Fotografía de Ges Rules

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Mucho más que un bingo: un insólito templo de la tapa.