Sueños y secretos de… Lucía Scansetti

Esta semana entrevistamos a la pizpireta Lucía Scansetti tras presentar su primer EP “Dimensions of dialogue”, que ha conseguido lanzar gracias a una campaña de crowdfunding a través de My Major Company, y con el que ha logrado recaudar con éxito el dinero solicitado en tan solo un mes. Lucía es una artista que a pesar de su juventud ha irrumpido con fuerza en el panorama musical estatal con su folk sensible, a caballo entre Lykke Li, Soledad Vélez y Soko. Como podréis comprobar desde la primera escucha, su voz dulce pero contundente embriagan de sobremanera y, lo mejor de todo, aunque ella ahora no esté por la labor, es que tiene todo lo que hay que tener para ser uno de los grandes de la música. Este disco ha sido producido en Subsonic Estudios bajo el buen hacer del músico y productor Charlie Bautista, y está a la venta desde este lunes. Canela en rama.

Autodefinición:
Siempre que lo intento me salen cosas muy opuestas. Entonces el día que encuentre un objeto o un concepto que tenga dos extremos y que se puedan anular a si mismos sin dejar de existir… eso seré.

¿Qué querías ser de pequeña?
Quería ser cantante, pero no como algo real. En mi cabeza existía un mundo paralelo en el que esa opción estaba ahí, pero jamás pensé que podría hacerlo.

¿Cómo te sentiste cuando te eligió Carlos Jean?
Extrañada. Me extrañó mucho porque lo tenía como una cosa que podía ocurrir, pero no veía la forma de llegar a ello. Y cuando ocurrió me sentí sobrecogida. De hecho, no sabía si hacerlo, porque era en plan “¡Ostras, que es real!”.

¿Cómo ha sido tu experiencia con el crowdfounding?
Hasta que lo he visto hecho, era otra cosa realmente distinta en mi cabeza. Pero la experiencia ha sido muy buena, aunque genera mucho trabajo. Yo me encargo de hacer todos los envíos de los discos, de envolverlos, de prepararlo todo. De todos modos, creo realmente que es una forma muy buena de acercarte a la gente que te escucha, de que sepan que eres real.

¿Qué tal fue trabajar con Santiago Mijares y los músicos de la banda Big Big Love?
Pues ha sido una de las experiencias que más me han gustado desde que me dedico a la música, porque además me pilló en un momento de mi vida un poco raro y salir de aquí me vino genial. Fue una semana en México en plan Gran Hermano, ya que vivíamos en el estudio y pasábamos todas las horas juntos. Estuve con Kiko Veneno y El Canijo. ¡Fue genial! Además, para mí fue la primera vez que toqué con una orquesta formada por 9 personas una canción que encima yo había descartado (“Captain Hock”). Fue alucinante y, de hecho, ahora es una de mis favoritas.

Para este proyecto has elegido a Charlie Bautista, Alejandro Hernán y Alejandro Moreno. ¿Por qué ellos?
Los dos Alejandros llegaron por arte de magia y se quedaron. Y lo de Charlie ha sido como un regalo de no sé dónde, porque es increíble como trabaja. De hecho, yo no esperaba que con 22 años iba a trabajar con una persona que tuviese tantísimo recorrido. Me ha encantado su forma de tratar mis canciones. Estoy muy agradecida.

¿Qué historia hay detrás de tu primer single “Sould Out”?
¡Uf! Eso es complicado. Lo que pasó con “Sold Out” es que yo tenía algo que decir pero que no quería decir en público. Entonces me inventé una historia que tuviese un concepto similar pero que no tuviese realmente nada que ver a nivel de hechos. Como una idea abstracta que podía aplicarse a varios casos. En este caso, la historia que me inventé era sobre dos personas que parece que se persiguen, y una de ellas de repente aparece de la mano de otra. Y esa otra es realmente la parte que no tenía esa persona, porque era muy insegura. Hay dos personajes y yo le estoy hablando a un tú, que en realidad soy yo. Algo que ocurre mucho en mis canciones. (Risas)

Músicos de todos los tiempos a los que admiras:
Pues no muchos, la verdad. No es que no les admire, lo que ocurre es que no los tengo muy presentes. Te diría Leonard Cohen por ejemplo, pero no es que me haya aportado mucho. Puedo escucharlo y puedo decir: “¡Vaya voz!”, pero no lo tengo muy presente a la hora de componer. Todos los referentes que tengo son más a nivel de producción que de composición. Yo puedo escuchar una producción y decir: “Pues me recuerda a X”, pero en la composición no.

¿Con quién te gustaría compartir escenario?
Con Matt Corby. Es la voz. Es increíble.

¿Qué canción te hubiese gustado componer?
Buena pregunta… Mmmm. Hay una canción que me encanta y que se llama “Somewhere”, de Pascal Pinon, que realmente no es una canción que digas “¡Uf, qué locura!”, pero tiene algo. Y creo que lo que tiene es mío y me lo han robado (Risas).
No sé, pero la escucho y pienso “¡Soy yo sonando!”. Me gusta un montón. Y luego, de Dry the River, “Weights and measures” me gusta mucho también. La letra es alucinante. De hecho, no sé si me hubiera gustado más haberla compuesto yo o que la hubiesen compuesto para mí.

¿Dónde sueles componer? ¿Sigues una serie de rutinas o se trata de un proceso más anárquico?
Es absolutamente anárquico, aunque siempre es en el mismo sitio. Es en casa de mis padres, en la buhardilla, porque es donde lo he hecho siempre. El proceso es bastante anárquico, pero si que es verdad que si dejo bastante tiempo entre canción y canción me salen cosas muy distintas. Antes lo hacía como ejercicio de composición porque me gustaba muchísimo y ya está. Entonces cuando vivía con ellos me ponía como meta de cuatro canciones al mes. La verdad es que era un exceso de producción y al final lo que pasaba es que no terminaba las canciones. Y ahora, como voy menos a verlos, cada vez que voy los ignoro un poco a los pobres porque digo “¡Ey espera, que tengo que componer!”. Entonces intento resumir todo lo que he vivido desde la última vez. Es como ir al confesionario en Gran Hermano, en el que cada vez que vas tienes que contar todo lo que ha pasado.

¿Para cuándo un disco entero nuevo?
No tengo nada planteado. Lo bueno de no trabajar con discográficas es que nadie me impone nada. Por el momento estoy muy bien así. No sé qué va a pasar en un futuro, pero ahora quiero trabajar así. En estos momentos no quiero vivir profesionalmente de esto. Aparte tengo mis estudios y mis cosas, pero esto es lo que me gusta hacer. Así que como me gusta hacerlo no quiero que me digan como. Si tuviese que vivir de ello a lo mejor me lo planteaba.
Para mí el EP ha sido una forma de reflejar una cosa muy concreta, porque el concepto de todas las canciones es muy concreto. Y aunque tenía muchas canciones y podría haber sacado un disco, quería un concepto que lo uniese todo. Así que por el momento voy a esperar.

Lugar favorito en el que perderte…
Cualquiera que me de miedo.

¿Proyectos de futuro?
Seguir dedicándome a esto hasta que la vida me lo impida, pero dedicándome a ello con calma. A mi ritmo. Me da miedo desvincularme del resto. Es como de repente verlo como mi única opción… y no quiero que eso suceda.

Un libro, una peli y una canción:
Un libro: Castillos de cartón, de Almudena Grandes; una peli: Mary and Max (es una película de animación que solo he visto una vez, y que tengo miedo de volver a verla por si no siento lo mismo) y una canción: “Somewhere”, de Pascal Pinon.

¿Nos cuentas un sueño?
No soy muy de soñar, la verdad. Y si sueño cosas se me olvidan. Es decir, que prefiero que lo que me pase se me haya ocurrido de forma consciente y no porque haya cerrado los ojos.

¿Y un secreto?
Tengo un guitarrista suplente, que viene cuando no viene Alex, que me parece una cosa increíble. Y se trata de mi secreto musical mejor guardado. Se llama Javi Rubio. Es súper peculiar lo que hace, es muy bueno y tiene una voz preciosa. De hecho, el otro día subió un vídeo a Facebook y fue como “A ver, tengo que compartirlo. No puedo seguir guardándolo”. Me gusta muchísimo lo que hace.

//Entrevista de Cecilia Camacho

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