Sueños y secretos de… Pepo Márquez

Celebrar el Día de la Música por todo lo alto no es tarea fácil… Pero tampoco imposible. Madrid se inunda de arte gracias a la primera edición del Madrid Music City. Conciertos, talleres, concursos, exposiciones, encuentros con profesionales y mucho más. Todo ello organizado de forma que confluyan las diferentes disciplinas artísticas, y dando voz a los nuevos talentos emergentes y colectivos con dificultades para llegar al gran público. Música de todos, para todos, en lo que serán cinco jornadas de inolvidable vibración. Charlamos ahora con Pepo Márquez, quien compagina su fructífera vida artística, con otros proyectos, como la comunicación de este necesario festival.

¿A qué crees que se debe esta gran irrupción festivalera en Madrid?
Era una anormalidad que en el ecosistema español de los grandes festivales musicales no estuviera Madrid.

¿Mira de reojo Madrid por estas fechas a su vecina Barcelona?
No puedo hablar por una ciudad entera ni por ningún festival que no sea ninguno en los que trabajo, pero Madrid debería mirar siempre a todos los lados: el ombliguismo siempre trae problemas más graves.

¿Qué crees que trae de nuevo al panorama artístico el Madrid Music City?
Una propuesta diferente de verdad, sin pervertir la palabra “diferente” más de la cuenta. Madrid Music City es un concepto de ciudad más que un festival. Es un concepto a largo plazo que apuesta y defiende un modelo de ciudad donde la Música sea un elemento importante dentro de su desarrollo económico y social, siguiendo el modelo de ciudades como Austin (Estados Unidos), Brisbane (Australia) o Brighton (Reino Unido). Por eso organizamos un Foro de las Ciudades Musicales, con ponentes nacionales e internacionales de todos los ámbitos de la política y la cultura (desde la Ministra de Cultura de Costa Rica hasta el Director Artístico del Sonar de Barcelona), un ciclo de música electrónica avanzada, una exposición de Javier Rosa, uno de los mejores fotógrafos musicales de este país o un festival con bandas tan diferentes entre sí como Unknown Mortal Orchestra, Parov Stelar o Soleá Morente. Para nosotros la Música está por encima de las etiquetas y la entendemos como un elemento vertebrador de la sociedad.

¿Por qué crees que es relevante apostar por la interrelación de disciplinas artísticas?
¿Se puede separar el Cine de la Música? ¿Se puede separar la Música de la Poesía? ¿Se puede separar algo que pertenece al mismo cuerpo? Se puede, pero no es natural. Sería una amputación sin sentido hablar de Música y quedarnos únicamente con ella. Aislarla del resto. La Música es simplemente una medida más del sistema métrico del Arte.

¿Cómo ves a día de hoy el panorama de la industria musical en España?
Depende de a qué lado miremos, como pasa con todas las cosas. Si te hablo de la parte de la Industria Musical que me interesa, nunca ha estado mejor: hay más grupos que nunca, salen más discos que nunca, hay más conciertos que nunca, puedes elegir tanto como quieras. Es una pena que la mayoría de las administraciones locales, sin embargo, sigan haciendo como si no vieran esas propuestas o, peor aún: como si no las quisieran ver.

¿Ha ayudado el cambio de gobierno a la confluencia de nuevos festivales en la ciudad?
Supongo que sí, pero no me gustaría lanzar un mensaje equivocado: no es el Gobierno Municipal el que organiza estos festivales. La iniciativa es privada y pasa forzosamente con entenderse con el Gobierno Municipal. Lo que sí es cierto es que unos gobiernos son mucho más proclives a entender que otros.

¿Crees que se fomenta lo suficiente la aparición de jóvenes talentos en la escena actual?
Por lo que puedo ver, ahora se tienen más en cuenta que cuando yo era joven. Pasa con todo: España va todavía con cierto retraso en cuanto a modos de operar dentro de la Música se refiere que Reino Unido, Francia o Estados Unidos. Nos hemos acostumbrado a ese retardo, pero es lo que hay.

¿Cómo compaginas tu propia actividad artística con el mundo de la comunicación?
Con ilusión y mucho agradecimiento. Estoy grabando el cuarto disco de The Secret Society a la vez que saco el trabajo adelante.

Como es costumbre en esta sección: ¿nos cuentas un sueño?
Todos mis sueños tienen que ver con la justicia social, étnica y de género. No albergo muchas esperanzas, pero sueño con un mundo en el que no te juegues la vida por ser gay, por ser de otra raza que no sea la caucásica, por rezar al dios que sea, por ser diferente o por ser lo que decidas ser.

¿Y un secreto?
Te cuento tres: Conozco al guitarrista que le hace las canciones a Antonio Orozco y, efectivamente, el riff del single era de Refused; me escribo por el chat de Twitter con Juan Aguirre de Amaral; todos los martes por la mañana hago de lazarillo acompañando a ciegos de la ONCE a hacer movidas. Debemos incorporar el voluntariado a nuestra rutina diaria como una manera de devolver a la sociedad la suerte que tenemos de poder ver.

//Entrevista por Laura Rosal
//Fotografía por Sergio Albert

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Mucho más que un bingo: un insólito templo de la tapa.