Helpin’: la app para intercambiar favores

Helpin’, la app para que los usuarios intercambien favores, apareció hace seis meses. Aunque, en realidad, la idea surgió mucho antes, justo cuando su creador, Carlos Mauri, se cansó de todo y otra aplicación se lo demostró. A través de la pantalla del móvil, y después de tomarle el pulso durante un tiempo, el programa le dijo clarito: “Así, no eres feliz”.

Por ese entonces –y durante diez años-, el trabajo de Mauri consistía en levantarse a las seis de la mañana, tomar el AVE de Barcelona a Madrid y resolver los problemas de varios tipos que le interesaban más bien poco. Después volvía, facturaba y la rueda volvía a girar. “Estaba harto de mi vida diaria, de desarrollar tecnología para grandes corporaciones. Llevaba un año diciéndome ¿de verdad ésta es la vida que tú quieres?”, recuerda Mauri ahora, a sus 48 años.

Y entonces un día descubrió una app llamada Mr Mood (literalmente Sr Humor). Cada mañana el usuario marca en la app cómo cree que va a ser su día. Al cabo del mes, el programa ya tiene información suficiente para el veredicto: ¿eres feliz o no? “Es la aplicación que va en la línea de lo que decía Steve Jobs: levántate cada mañana y piensa cómo va a ser tu jornada”, dice Mauri. “Si  el diagnóstico es muchas veces vaya mierda de día voy a tener, entonces, no lo dudes, cambia de trabajo”.

“Teníamos el sueño de poner al servicio de la gente toda esa tecnología que ya conocíamos bien”

Así que Mauri hizo caso a su instinto filtrado por la app y reunió a un grupo de programadores y a expertos en marketing. Querían conseguir que dos personas que se necesitan mutuamente se conectasen con facilidad, “teníamos el sueño de poner al servicio de la gente toda esa tecnología que ya conocíamos bien, sin ninguna pretensión económica”.

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Fue entonces cuando nació Inconscientes Consistentes S.L., la sociedad que, desde hace seis meses hace posible el juego en Helpin’: descargarse la app gratuita en el móvil y publicar qué se necesita, qué se ofrece, qué plan o en qué proyecto le gustaría participar. Canjear una bicicleta vieja o buscar un mecánico para que te arregle el coche. Buscar contactos con asociaciones de alimentación sostenible o de ahorro energético.

La app ya tiene 20 mil uuarios en Barcelona y 9 mil en Madrid. En torno al 80% son mujeres

“Una de las ventajas de Helpin’ es la comodidad: puedes conectarte desde el móvil y encontrar lo que necesitas tumbado tranquilamente en tu sofá”, explica Mauri sobre esta app que “por ahora”  funciona en Barcelona (20.000 usuarios) y Madrid (9.000), dos grandes ciudades donde hay mucha gente conectada, lo que garantiza el éxito de la app. Del total, en torno al 80% son mujeres.

Por categorías, lo que más intercambia la gente, en el caso de Barcelona, son sus “Habilidades”: hay más de 8.500 personas que ofrecen clases de matemáticas, hacer un tatuaje o arreglar una persiana; le sigue la sección “Cosas”, con más de 3.000 registros (para hacerse con una alarma de coche, un ala delta o un abanico) y “Empleo”, donde entre los 1.500 usuarios se puede encontrar a un árbitro, un biólogo o a un personal shopper). Las otras tres categorías son “Abrazos” (585);  “Espacios” (460), que incluye chalets, bares, garajes u oficinas; y “Compartir transporte” (85), para llegar a la universidad, a un concierto o al trabajo.

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“Mi amigo Quique quería aprender cocina”, cuenta Mauri su ejemplo más cercano, “así que puso un anuncio en Helpin’ y ahora cada quince días va una chica majísima a su casa a enseñarle. Ella necesitaba una silla para el ordenador, y como él trabaja en una tienda de muebles, estuvo encantando en regalarle una. Los dos están felices”.

“El objetivo es usar la tecnología para que todos colaboremos entre nosotros, de la manera que sea”

—¿Por qué crees que a la gente le puede interesar más colaborar que pagar por un servicio?

—Yo creo que se obtiene más rédito del intercambio que de la compra. Es una cuestión de satisfacción personal, de contacto con la gente, de calidez. Para mí eso vale más la pena.

—Pasar de comprar-vender a compartir es todo un cambio, ¿estamos preparados?
—Sí, es un cambio muy importante y creo que, poco a poco, estamos avanzando en esa dirección. Algunas personas entienden el concepto rápidamente… se prestan proyectores para un fiesta, dan clases de canto… Pero hay una gran parte que ven la aplicación como un espacio de compra-venta. Eso también está bien, pero el objetivo es usar la tecnología para que todos colaboremos entre nosotros, de la manera que sea.

En su Manifiesto http://helpinapp.net/manifiesto/, los responsables de Helpin’ dicen que colaborar es posible, terminando con el ciclo ‘comprar – tirar – comprar` y “aprendiendo que podemos disfrutar lo mismo, o incluso más, si todos compartimos lo que tenemos”.

Las innovaciones

La app cuenta con un sistema de geolocalización con alertas, para avisar al usuario cuando hay personas cercanas que pueden ayudarle con su petición. No importa si la respuesta tarda en llegar tras un anuncio: es la propia aplicación quien pone en contacto a dos potenciales colaboradores. Además, este servicio de GPS permite conocer las necesidades de un barrio, tener estadísticas de las demandas y poder iniciar con buena información previa cualquier cadena de favores.

Otra de las novedades que incorpora Helpin’ al universo de las apps es que se auto-modera a través de los “gracias” y los comentarios de los usuarios. No existe la dicotomía “like/unlike”. La interacción con el otro acepta agradecimientos, críticas y sugerencias, pero nada de divisiones entre buenos y malos. En realidad, la auto-moderación es permanente y basta con que alguien proponga una nueva categoría para el intercambio y ésta logre entidad, ya se trate de habilidades, empleos o espacios.

El canje más emotivo está en la categoría “Abrazos”, pero Helpin’ no es una app para ligar

El canje más emotivo de la app está en la categoría “Abrazos”. Ya hace un tiempo que se puede encontrar en cualquier calle de cualquier capital europea a alguien que te ofrezca un abrazo. Ahora en Helpin’ también. La iniciativa de estas muestras de cariño performáticas surgió en Sydney y ahora está ya en todo el mundo, incluido el universo virtual. “Lanzas un abrazo a la gente de tu barrio y la app te pone en contacto con otras personas que también han ofrecido abrazos. En este caso, si te fijas, nunca es necesito sino ofrezco”, dice Mauri, para matizar: “Pero no nos confundamos: no es una app para ligar. Para eso ya hay muchas”.

 

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Exquisitos platos de autor con la base de la cocina asturiana.