“Tu café puede convertirse en una chaqueta”

Si la media de consumo diario son de tres tazas de café y un poquito más, después de una jornada ya hay material suficiente para fabricar una chaqueta Ecoalf. La marca madrileña junta los posos de café que dejamos sin beber, los seca, les quita cualquier resto de aceite y los muele hasta el tamaño del nano-polvo. Luego lo mezcla con doce botellas de plástico procesadas y, voi-là, una pieza de ropa de diseño.

Para hablar con el responsable de todo esto, Javier Goyeneche, el fundador de Ecoalf, levantamos muchas veces el teléfono. Pero no desistimos: queríamos conocer al que ha conseguido colocar sus modelos hechos con café, con redes de pesca o con neumáticos, en tiendas de diseño de todo el mundo (están en Harvey Nichols de Londres, en Merci de París o en Nueva York, en los escaparates de Barneys).

¿Seguro? ¿Ropa reciclada?

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Un día les llamaron de Apple para encargarles una colección. No se lo podían creer

Queríamos escuchar lo que sabríamos después: que colaboró con la marca de la actriz Gwyneth Paltrow (el anorak que lanzaron conjuntamente se agotó dos días después de ponerse a la venta) o que, un día, les llamaron de Apple para encargarles una colección exclusiva de fundas hechas de redes de pesca abandonadas. ¿Quién hay detrás de este negocio que dice “La moda no es solo cuestión de verse guapo” o “Esta vez la basura es la buena noticia”?

¿A quién se le ocurrió todo esto?

A Goyeneche, un madrileño de 45 años que antes de Ecoalf fundó Fun&Basics (una cadena de accesorios de moda), y que en 2011 se decidió a crear una marca “realmente sostenible”. El problema surgió cuando salió al mercado a buscar materiales reciclados, porque encontró una oferta muy escasa, de muy baja calidad y telas recicladas sólo en un 15%.

Entonces viajó por el mundo en busca de residuos aptos y socios disponibles. E invirtió en I+D para crear la tecnología necesaria para obtener la materia primera que buscaba. Ya lo había dicho:  “Queremos crear el Ferrari de lo reciclado”. Por fin, en 2012, abrió su nueva empresa, a la que bautizó pensando en su hijo, Alfredo.

“La diferencia de Ecoalf es que el producto es 100% reciclado. Las correas, las asas, los cordones… Todo”

—En España se recicla pero sobre todo para fabricar envases, no para producir filamento, que es la base de los materiales textiles— dice, al fin, al teléfono, Goyeneche. —La gran diferencia de Ecoalf es que todo el producto es reciclado. 100%.

Él (nos dice) lleva ahora mismo unas zapatillas y un plumífero de su marca; o sea, mucho residuo encima. Porque un metro de tela de Ecoalf equivale a 70 botellas de plástico: antes de convertirse en ropa, todas ellas se limpian y trituran. Después los copos de plástico se transforman en hilo de poliéster que servirá para crear tejidos, correas, etiquetas o  cordones. Todo.

“Donde otros ven basura, nosotros vemos materiales de alta calidad”, dice la web de Ecoalf que no solo muestra lo que otros evitan (los trapos sucios), sino que lo escriben con letras grandes en sus eslóganes. “In trash we trust” (Confiamos en la basura). “I trash you” (Te tiro a la basura). “Trash is in the air” (La basura está en aire).

—¿Los clientes de Ecoalf compran por conciencia o por estética?

—Hombre, yo creo que a mí puede encantar tu idea, pero si la ropa no me queda bien, no voy a ir hecho un mamarracho. El patrón y la calidad son lo primero. Hay una fidelidad muy alta entre nuestros clientes, eso sí. Suelen sentirse muy identificados con los valores de la marca. Innovación tecnológica, sostenibilidad, calidad y diseño.

—¿Además de vuestra tienda en Madrid y de estar representados en más de 300 comercios, ¿vendéis por Internet?

—Sí, pero cuesta. Yo creo que hemos repetido tanto que “tu ropa es basura, tu ropa es basura”, que hay cierto reparo. La gente se siente más cómoda si toca el tejido. Claro algunos deben pensar “cogen el edredón de la abuela y me hacen una mochila” – el tono de su voz es alegre.

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¿De dónde provienen los productos Ecoalf?

En la pantalla del ordenador, los productos de Ecoalf se ven sofisticados. Esta temporada hay más de trescientas referencias: camisetas de algodón (desde 35 euros), plumíferos (175) o mochilas (69).

—Háblame de los precios, Javier— le preguntamos.

—¿Qué pasa con los precios? ¿Te parecen caros?

—En el mercado hay camisetas por tres euros…

—¿Y a ti eso te parece normal? Ese es el problema, que nos parece normal que una camiseta valga tres euros. Ve hacia atrás: descuenta el precio del alquiler del local, de las decenas de dependientes, de los gastos de aduana, del transporte, de los trabajadores, de la materia prima. ¿Cuándo se debe pagar por esa pieza en origen? ¿Esto te parece normal?

“Ese es el problema: creemos que es normal que una camiseta cueste tres euros”

Además, Ecoalf recoge los envases de plástico, los almacena, los trata, los despedaza, los convierte en hilo y en tela. Y todo eso es más complejo –y caro- que comprar una partida de tejido a un proveedor.

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LO BELLO, LO LIMPIO

Además de los 200.000 millones de botellas de plástico que quedan sin recoger cada año, hay entre los desechos más de dos billones de neumáticos abandonados, solo en Estados Unidos. El neumático es muy difícil de reciclar, porque contiene metales, antioxidantes y trozos de tela. Por eso Ecoalf necesitó más de dos años en I+D para dar con el proceso de separar estos tres elementos y crear sandalias y zapatillas a partir de polvo de neumático limpio. ¿La proporción? Cada pieza de caucho es igual a ocho pares de flip-flops. La diferencia con unas “convencionales” es, visualmente, nula.

Ecoalf necesitó más dos años de I+D para dar con el proceso de reciclaje de los neumáticos

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Para desarrollar nuevas tecnologías de forma continua, Ecoalf tiene alianzas activas con varias empresas de todo el mundo (en Taiwan, Corea, Portugal, México, Japón, etc.). También son internacionales sus clientes, que provienen sobre todo de Estados Unidos y Japón y –por ese orden- de España, Italia, Noruega y Austria. Venden en once países.

Además de “¿qué planeta le voy a dejar a mi hijo?” yo me pregunto: “¿qué hijo le voy a dejar al planeta?”

—En España va mejorando el nivel de conciencia sobre la necesidad de ser sostenible—. Sigue la voz de Goyeneche al teléfono. —Pero todavía falta mucha información, mucha educación. Además del “¿qué planeta le voy a dejar a mi hijo?” yo también me pregunto “¿qué hijo le voy a dejar al planeta?”. El gobierno mira para otro lado y eso obliga a que el cambio venga dado por los ciudadanos.

Y un ejemplo es una cofradía de pescadores de la costa de Levante que desde hace algunas semanas salen cada día a faenar. Pero además de pescar abadejos, corvinas y merluzas, tiran sus redes para buscar redes abandonadas, botellas de plástico, neumáticos… para limpiar el mar.

Upcycling The Oceans es un proyecto pionero de la Fundación Ecoalf para convertir los residuos del Mediterráneo en hilo reciclado

Los 180 pescadores –y los 7 kg que recoge cada uno por día- son el primer eslabón del Upcycling The Oceans. El proyecto, pionero en el mundo, lo ha lanzado la Fundación Ecoalf, y pretende transformar el plástico del Mediterráneo en hilo de calidad para ropa con estilo.

“Buscamos una nueva generación de consumidores conscientes que no renuncien a sus principios estéticos. Ecoalf diseña objetos que hacen más agradable tu vida sin pervertir nuestra relación con la naturaleza. Y lo hacemos borrando parte de esa huella ecológica que mancha el mundo”.

La mayoría de prendas de moda que compramos sólo se usan siete veces

Cuelga Goyaneche, y en la pantalla aparece un nuevo post en la cuenta de Instagram de la empresa. La foto es una montaña de ropa. El texto dice: “La mayoría de prendas de moda que compramos sólo se usan siete veces. Menos consumo, menos prendas, más calidad. Cuidemos nuestros recursos naturales”.

 

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Exquisitos platos de autor con la base de la cocina asturiana.