exposición
Síndrome de Guernica
Las entrañas del Azor es la sala más interesante de Madrid, así es cómo podrían definirlo algunos inquietos. Lo que pasa es que no está entero, Fernando Sánchez Castillo lo ha convertido en material de desguace, en una pieza escultórica de hierro, con algo de ironía y geometría que funciona cómo metáfora. Así cuestiona la relación entre arte, poder e historia. Y así, este barco con 47 metros de eslora y 10 de manga, refleja y se convierte en escenario del proceso histórico de algunos hechos de nuestro país: desde la posguerra, dictadura, y transición, “hasta nuestro postcapitalismo”. Algo cercano a la historiografía, ensalzando las máximas del minimalismo, y pensado especialmente para la antigua cámara frigorífica de Matadero dentro del programa AbiertoXObras. De visita absolutamente imperdible./ Landa Layasi



