Dabbawala

Lugar Restaurante
Dabbawala


Donde
Calle del Españoleto, 10
Ver Mapa
Cuándo

De 13h a 16h y de 20:30h a 0h

Cuánto

Unos 40€ por persona



Donde
Calle del Españoleto, 10
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Cuándo

De 13h a 16h y de 20:30h a 0h

Cuánto

Unos 40€ por persona

El arte no está siempre colgado de las paredes. En contadas ocasiones reposa dulcemente sobre un plato creado por pura inspiración. Quizás el chef de este preciosista lugar, Luca Rodi, haya sido pintor en otras vidas, pues tiene en las venas la inspiración y la irreverencia propias de los grandes artistas. La decoración del local invita a una bohemia pérdida en sus cuadros de fotografía conceptual, sillas de colores y esa madera que nos recuerda a un viejo bistrot. Los sentidos se ponen en forma una vez entras por su puerta. Es la antesala de la cocina más inspiradora de la ciudad, todo un desafío para quien quiera describir con palabras la experiencia. Es tan evocadora que las sensaciones invaden el paladar haciendo volar la imaginación. Pero los sentimientos son tan difíciles de expresar…

La pasión por Dabbawala comienza en su exquisito maridaje con referencias fabulosas como ese Ánima de Raimat proveniente del Segre, un anticipo del festín que comienza a desfilar por la mente creativa de Luca Rodi. Las texturas del carabinero, manitas de cerdo y tocino de bellota regado por un delicioso Jerez El Tresillo son un poema a la alta cocina más refinada. Su presentación imita un cuadro de arte abstracto y su sabor nos traslada a otra esfera alejada de lo convencional. Un Albariño Casa do Sol acompaña a una fusión terreno-marítima en forma de calamar con endivias. En este momento de la comida conviene detenerse y escuchar la alegre sinfonía desatada en el paladar. Saborear un momento único como éste provoca impaciencia por explorar el arroz con cigalitas. Un arroz tan suelto, tan bien trabajado y con esa combinación de sabores tan equilibrada parece ser la cima del sabor del local pero las sorpresas de un buen lienzo son siempre infinitas. Aún faltan trazos inigualables donde perderse sin remedio. El ceviche caliente de corvina resulta inesperado por su textura y su sabor. El último punto de sabor de este cuadro vanguardista se encuentra en el momento carnívoro envuelto en un canelón a la trufa. La guinda a este bello cuadro culinario es una nada tradicional torrija con helado acompañado de un Teneguia, un vino de uva Sabro – Gual de La Palma. El lienzo de Luca Rodi es digno del Prado pero se esconde en las profundidades de la calle Españoleto llenando de arte y sabor platos de ensueño.

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Lugar

Exquisitos platos de autor con la base de la cocina asturiana.