Monkee Koffee

Lugar Café
26


Donde
c/ Vallehermoso, 112
Ver Mapa
Cuándo

De lun. a vie. de 9h a 20:30h, sáb. y dom. de 10h a 21h

Cuánto



Donde
c/ Vallehermoso, 112
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Cuándo

De lun. a vie. de 9h a 20:30h, sáb. y dom. de 10h a 21h

Cuánto

Madrid se jacta de cosas que después no puede acreditar. Sucede con un bien tan preciado como el café. El amante de la esencia del café se siente perdido en una castiza Amazonia de asfalto en la que El Dorado es encontrar un café acorde con su paladar. Pocos conocen el secreto que guardan esos granos. Nosotros hemos tenido la suerte de encontrar un claro en esa espesa selva urbana, donde sentarnos a degustar la verdadera esencia, sabor y cultura de una planta divina traída desde los confines del mundo a tu taza. Allí me encuentro sabores intensos provenientes de Brasil o el aroma a libertad que desprende el café de Etiopía, o el encanto de la mezcla de los mejores cafés del mundo en mi desayuno de ensueño. El café está muy presente en el Monkee Koffee, un lugar donde la gente instala su campamento base en torno a historias de este producto. A su alrededor florece una repostería de temporada en la que podrás saborear la fruta en su máximo esplendor hecha pecado carnal culinario. Exquisito y saludable por partes iguales.

Se trata de un nuevo estilo de cafetería denominada 3G, que triunfa en otras capitales europeas. Un nuevo concepto slow food para algo como el café, que se había perdido en brazos de Starbucks. Los detalles se cuidan tanto en el interior de este oasis cafetero que provoca que te quedes muchas horas dentro. Idóneo para recorrer el planeta como hacen en el Monkee Koffee. Todo es artesanal, incluso el trato. Su café es fruto de la búsqueda obsesiva de la mejor variedad de café, se encuentre donde se encuentre. Ellos apuestan por pequeños productores que saben extraer verdadera magia de unos granos que parecen un ticket la antesala al paraíso. Sus cosechas son elegidas exhaustivamente para garantizar la máxima calidad en cada servicio. Al lado de la taza me animo con una tarta de zanahoria y un suculento bizcocho de arándanos. Mi mente ya no sabe donde está. El café te lleva hasta una antigua plantación en medio de la selva, sus tartas se pasean por el Soho y yo me siento cada vez más como en mi casa. Una confusión sensorial indescriptible. Estos milagros solo se consiguen en lugares con sabor a café. Una advertencia: sírvete una tacita en el Monkee y maldecirás todos los agrios cafés que hayas tomado en toda tu vida. No podrás resistirte a la llamada del auténtico café en el templo que le han erigido en el renacido barrio de Chamberí. Quizás entres por su exquisita bakery o por su decoración vintage, aunque seguramente lo que te haga volver es ese café único y sus múltiples historias.

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