Morgana

Lugar Restaurante
Morgana


Donde
Calle Augusto Figueroa, 33
Ver Mapa
Cuándo

De mar. a sáb. de 13:30h a 15:30h y de 20:30h a 23:30h, dom. de 13:30h a 15:30h

Cuánto

Unos 20-25€ por persona



Donde
Calle Augusto Figueroa, 33
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Cuándo

De mar. a sáb. de 13:30h a 15:30h y de 20:30h a 23:30h, dom. de 13:30h a 15:30h

Cuánto

Unos 20-25€ por persona

Morgana es pura brujería entre fogones. Hechizos ancestrales y nuevos rituales culinarias planean hacer un aquelarre con tus papilas en pleno barrio de Chueca. Morgana posee una magia blanca capaz de convertir un restaurante gallego en una galería de platos inesperados. Sabores del mundo son conjugados con las recetas más tradicionales para añadir distinción y nuevas texturas capaces de embrujarte. Todo comienza en este lugar de manera sencilla. El mundo de Morgana es un lugar cálido y luminoso, con obras de arte amenizando unas paredes que no anticipan el colorido presente sobre la mesa. La huerta más gallega llega a tu boca con evocaciones orientales o americanas. Una expedición hacia los confines del sabor con recetas como los tomates marinados, el tartar de aguacate y el polvo de albahaca que dominan nuestro entrante predilecto de la carta. A su lado posa una ensaladilla con ventresca y wasabi, que fusiona el Cantábrico y Japón de manera sutil y exquisita. Galicia llega con meigas de fondo para hacer un ejercicio de ilusionismo con la tortilla de Betanzos, la empanada artesana y las croquetas de la casa que son un pecado carnal.

El mar, la mar, ¿qué magia se oculta en los caladeros cantábricos de Morgana? Un xurel teriyaki y pea-mint puré o un pulpo, queso de tetilla y puré kimchee capaces de embrujar tu alma. El verdor de los pastos gallegos también está presente en este lugar coqueto que se esconde en Alberto Figueroa. De ellos proviene la hamburguesa de vaca, queso Arzúa y patata deluxe que nos ha enamorado, al igual que esa carrillera de ternera tan cremosa que puede hacerte olvidar otro manjar suculento como la croca de Rubia Gallega, duxelle de champiñones y patata gallega. Un preludio suculento para degustar una torrija de textura inigualable y finalizar con unos licores gallegos festejando un aquelarre de sabor del que saldrás con ganas de regresar una y otra vez.

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