Punk Bach: Carta de cuchara

Lugar Restaurante
PBPLATOS2_0043


Donde
Paseo de la Castellana, 74
Ver Mapa
Cuándo

De lun. a dom. 12h a 2h

Cuánto



Donde
Paseo de la Castellana, 74
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Cuándo

De lun. a dom. 12h a 2h

Cuánto

La ciudad se transforma con el frío, llegan días de abrigos, bufandas y de platos de cuchara. Echaremos de menos la luz del sol pero siempre hay una forma de aliviar los inconvenientes de las temperaturas juguetonas con el mercurio. El Punk Bach ha puesto a trabajar al talento de Iñaki Rodaballo para encontrar un antídoto invernal y el resultado no ha podido ser más sorprendente ni sabroso. Nuestras madres estarán por primera vez orgullosas de nuestra alimentación con la selección más exquisita de los mejores platos de cuchara tradicionales. Parece una propuesta poco sorprendente pero la experimentación llevada a cabo con estos platos te dejará con el gesto circunspecto.

En la terraza climatizada con más encanto de Madrid, no necesitas viajar a París para sentirte en un bulevar de ensueño ni sorprenderte porque las lentejas incluyan el aroma delicioso a café arábiga. La vuelta de hoja a cada uno de estos tótem de nuestra cocina no tiene parangón en ninguna mesa de la capital. El norte es el rey en este recorrido por el frío más suculento. Platos como las verdinas encuentran su hábitat idóneo alejado de las montañas verdosas como su piel que las vieron nacer. Su suavidad y su digestión perfecta denotan el punto de inspiración del chef responsable de tal maravilla. La menestra de verduras no puede faltar en esta oda a la cuchara. Sí, ya se que de pequeño la odiabas, pero el tiempo te hace más sabio y la sapiencia de Iñaki Rodaballo ha convertido a la menestra en un súmmum del sabor. Las alubias son otra de las tentaciones invernales de este Punk Bach con ganas de reinventar los guisos maternos. Su especial textura y su color interno denotan el placer que te espera en cada sorbo.

Y es que en este lugar desenfadado se permite sorber, aunque nosotros hemos tratado de ser lo más comedido posible. La merluza o el bacalao en la versión más cañera del pil pil hacen honor al concepto transgresor del local. Por su parte, los mejillones en su tinta, negra como una noche de las que se avecinan, son otra de las propuestas más interesantes de esta carta de invierno; aunque para mí no hay nada como la carne para recordar pastos verdes y floridos. La ternura de la carrillera de ternera es sin duda la gota de sabor que se vierte sobre la ambrosía de una velada sin complejos calóricos, propicia para calentar nuestra calefacción central interna. Ninguna cuchara ha disfrutado tanto del frío invernal como la que encontrarás en esta brasserie canalla con la decoración más puntera de la ciudad. Volverás a sumergir esa cuchara una y otra vez en los suculentos platos del Punk Bach. Es tan inevitable como el gorro de lana y la manta en invierno.

PBPLATOS2_0062

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