Teckel Madrid

Lugar Restaurante
Teckel


Donde
Avenida de Concha Espina, 55
Ver Mapa
Cuándo

De lun. a mie. de 13h a 0h, de jue. a sáb. de 13h a 2h, dom. de 13h a 0h

Cuánto



Donde
Avenida de Concha Espina, 55
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Cuándo

De lun. a mie. de 13h a 0h, de jue. a sáb. de 13h a 2h, dom. de 13h a 0h

Cuánto

El Teckel es una mesa para dos, una noche perfecta, un refinado colocón culinario de sabor ilimitado. Todo ello, con luz baja, en medio de una luna radiante y dentro de un entorno maravilloso. Todo lo que sucede fuera de sus paredes permanece olvidado, no importa, no existe. Este restaurante te transporta a un jardín decorado por los mejores artesanos sobrevolando tus sueños a través del zeppelin dibujado in situ por el siempre genial Manuel De La Campa. Este ambiente perdido entre el siglo XX y el XXI no pertenece a nadie sino que es parte de todos. Evoca lugares y circunstancias pasadas y futuras. Elegancia, transgresión y tradición se visten de etiqueta como en las noches grandes para traerte al plato delicias de otros mundos, únicas y con texturas experimentales. Una locura sensitiva al alcance de quien sabe disfrutar de una buena cena en buena compañía. Un idioma tan rico que hace que el castellano se pueda quedar corto para describir el desfile que voy a enumerar a continuación, regado por los mejores vinos.

Todo comienza con unas croquetas de sobrasada con piña que dejarían sin palabras al mejor de los poetas. Otro entrante llamativo son los flamenquines de calabaza, queso y pollo pero merece la pena ser juicioso y reservar espacio para una ensalada de espinacas, manzana, foie y quinoa sublime. La fondue con patata, huevo, cebolla caramelizada y un sinfín de sorpresas en forma de texturas increíbles no puede dejar de ser admirada como un bocado divino. El lomo de atún marinado con guacamole y chile habanero asoma por la puerta: viene de un largo viaje por los sabores más recónditos de nuestros sueños. Su sabor intenso te dejará extasiado hasta que llega ella, la niña mimada por el Times o The Guardian. Su fama la precede pero hasta que engulles salvajemente su preciosa carne no sabes lo que es la lujuria. La llaman El Capricho por su famosa procedencia de un restaurante leonés, pero en realidad es un capricho para cualquier enamorado de la mejor carne del mundo. La hamburguesa El Capricho es más sabrosa de lo que dicen por ahí. No hay Kobe que valga ante tal maravilla presentada en un lecho de trufa y puré de patata. Este lugar aún tiene sorpresas reservadas para un gourmet rendido a sus encantos. Sus postres ultramundanos merecen un capítulo aparte, pero con solo citar dos referencias podrás adivinar el poder de su sabor: Tiramisú de la Nonna Nella y Croquetas de natillas, crema catalana y nutella. La velada puede ser más idílica aún, mediante un buen cóctel en la terraza para 80 comensales, donde Teckel te reserva el calor necesario para pasar con estilo este invierno atípico. Este oasis de sabor deja huella y te aseguro que cada noche cerrarás los ojos para regresar a aquel sitio atemporal donde una parte de ti se quedó para siempre.

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