La última vez fue ayer, by Agustín Márquez

La última vez fue ayer es un vivero de tristeza edificado por el protagonista, un personaje cargado de garra y resistencia, que acomoda las desgracias, de tal manera, que sirven de refresco a esa garganta que sufre con la sequedad de los distintos trances de un barrio olvidado; donde se confunde lo común con lo normal. Frente a un descampado, como si de un mar se tratara. Un solar de tierra compacta donde se sobrevive, donde la lluvia perdida, y el sol da color a los futuros despreciados, donde se estacionan coches y se aparcan problemas. Un límite rebasado que tiende a infinito con resultado de nada, donde se aprende que la realidad no es más que un continuo de los sueños de otro.

Bolas de alcanfor, cangrejeras, juegos recreativos, grafitis, peleas, las primeras caladas, los testigos de Jehová, policías en lecheras, el Monopoly, las drogas, los yonquis, las petacas, las videoconsolas, momentos, situaciones y objetos que desfilan por este horizonte perdido. Historia de unos jóvenes desorientados, olvidados, confundidos, artistas del cambalache, coleccionistas de obsesiones y sueños, que intentan sobrevivir y ser felices.

Te salvas y condenas a los demás: la miseria, el deterioro y la violencia. La velocidad que imprime la vida y el porqué nos hacemos mayores donde todo cambia y nada permanece.

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