Bar Tomate

Lugar Restaurante
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¿Dónde?
Fernando El Santo, 26
Ver Mapa
Cuándo

De 8:30h a 1:30h

Cuánto

Unos 25€ por persona



¿Dónde?
Fernando El Santo, 26
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¿Cuándo?

De 8:30h a 1:30h

How Much?

Unos 25€ por persona

Ya habíamos ido otras veces, pero volvemos a hacerlo una vez más, y es que entrar en el Bar Tomate es encontrar un pequeño refugio en el centro de Madrid. Ubicado en el barrio de Chamberí, el restaurante ofrece una decoración sencilla y cálida como siguiendo los dictados del hygge: en el techo, libros abiertos hacen las veces de lámparas y la madera del suelo y mobiliario te hacen sentirte cómodo al instante, como en un hogar danés. Pero la influencia nórdica acaba ahí, porque el Bar Tomate es un lugar ecléctico que, desde el menú hasta el trato, abre los brazos desde el mediterráneo hacia el resto del mundo. La barra, que ha sido reformada recientemente, preside el local y permite sin mucho esfuerzo observar el trabajo de la cocina sin apartarse de la conversación.

La barra no ha sido el único cambio que han hecho en el local. La carta ha sido transformada para ofrecer una experiencia global, pero otorgando un sitio especial a los “verdes”, deliciosos platos 100% vegetarianos que recorren desde la cocina francesa con el tartar de remolacha, aguacate y pomelo rosa, la norteafricana con el tajín de verduras y bulgur salteado con dátiles, llegando hasta la más castiza con sus croquetas de berenjena ahumada. Como entrante pedimos el tartar, que es jugoso y refrescante. Perfecto para abrir el apetito. La combinación de aguacate y remolacha se deshace en el paladar y el punto ácido del pomelo marida con el garnacha que nos ponen para acompañarlo.

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De lo vegetal damos un salto certero al mundo animal y continuamos la degustación con un carpaccio grueso caliente al carbón con rúcula, parmesano y hierbas aromáticas. El corte está hecho a la perfección y la carne es una continuación natural al tartar. Lo elegimos por recomendación de nuestra camarera entre otras opciones para abrir el apetito como el ceviche de camarones o la tortilla abierta de setas, butifarra y mostaza antigua.

La disposición de las mesas y el tempo con el que se sirve cada plato, permite que la conversación fluya sin dificultad. Las papilas se adaptan a cada nuevo juego de sabores con el tiempo para asimilarlo pero apenas un segundo antes de preguntarte qué será lo siguiente, una nueva elaboración espera para ser degustada.

En otro tiempo, Bar Tomate daba prioridad a las pastas y pizzas de su carta (todas caseras), pero ahora combina la cocina italiana y española con platos típicos de diferentes cocinas del mundo. El pollo tikka masala, especialidad hindú por antonomasia, convive sin problemas con la hamburguesa Americana con queso de oveja y cebolla caramelizada con patatas fritas y el bacalao confitado con puré de coliflor y setas glaseadas en jugo de carne.

Para seguir con la nota internacional de la velada, nos decidimos por el guiso ligero de pulpo y patatas primor y unos tacos de cochinita pibil, acompañados de pico de gallo, guacamole y una salsa picantes de chile habanero. El guiso marinero es espeso y sabroso pero no se hace pesado. El pulpo sabe fresco y está en su punto tanto de cocción como de sal. Y qué decir de los tacos, con un punto dulce y otro ácido con un intenso sabor realzado por la salsa de habanero que consigue crear una verdadera explosión en la boca.

Para cerrar elegimos una tarta fina de manzana con helado de creme brulée que da justo lo que promete. Un punto dulce y frío para acabar una cena que es un poco como el lugar que la ha servido. Un sitio acogedor y entrañable en el que te de la sensación de haber estado antes. El Tomate es un bar que se hace familiar desde la primera visita.

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//fotos Alejandro Romero

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